sábado, 17 de noviembre de 2012

EL MITO DE CREER QUE LOS MÉDICOS NO SE EQUIVOCAN Y EL ERROR DE CASTIGAR AL PROFESIONAL ASISTENCIAL POR EL EVENTO ADVERSO

Condenan a médico por diagnóstico equivocado



Dictaminó úlcera a embarazada con eclampsia.
El caso de una mujer embarazada que falleció por falta de atención y de un diagnóstico acertado y oportuno llevó a la Corte Suprema de Justicia a advertir a los médicos sobre su responsabilidad de remitir a los pacientes a centros donde puedan recibir la atención debida.

La mujer tenía 28 semanas de embarazo y falleció a las 8:45 de la mañana del 20 de julio del 2002 en el Hospital Chicamocha, en El Socorro (Santander), por eclampsia.

Ella había llegado el día anterior al centro de salud de Puente Nacional con dolores estomacales y vómito, y fue atendida por el médico Alfonso Prada Becerra, quien le diagnosticó úlcera gástrica.

Prada fue condenado a dos años de cárcel por homicidio culposo por negligencia médica. Sin embargo, el médico llevó el caso ante la Sala Penal de la Corte alegando errores en su proceso. En sus alegatos, afirmó que las limitaciones con las que contó para obtener un diagnóstico acertado le impidieron actuar de manera oportuna.

En el fallo, la Corte indicó que "dada la posición de garante asumida por el médico respecto de su paciente -desde que lo valora hasta que lo da de alta o lo remite-, le es exigible respetar el deber objetivo de cuidado, cuyo estándar está regulado en los preceptos jurídicos y los protocolos que la lex artis (las reglas de su profesión) le impone".

En este caso, el médico no tuvo cuidado en analizar la historia clínica de la paciente, en la que figuraba que ese era su cuarto embarazo y que ya había sobrepasado las 20 semanas de gestación, lo que en sí ya representaba un riesgo.

La mujer llegó al centro de salud a las 7 de la mañana del 19 de julio del 2002 con hipertensión, uno de los signos comunes de posible preclampsia o eclampsia, las patologías que causaron su muerte.

La preclampsia es una enfermedad que se desarrolla en las mujeres embarazadas, relacionada con la presión sanguínea y cuya causa aún se desconoce. La eclampsia es aún más grave y está acompañada de convulsiones.

A pesar de estos antecedentes, el médico Prada no reaccionó hasta las 4:45 de la tarde, cuando la mujer comenzó a tener visión borrosa y a convulsionar.

Fue entonces cuando ordenó realizarle exámenes de laboratorio y, sobre la medianoche ordenó, la remisión al hospital de El Socorro.

Ante esta situación, los médicos que atendieron finalmente a la mujer en el Hospital Chicamocha, a pesar de contar con los medios necesarios, no pudieron hacer nada para evitar su muerte.

Su remisión se produjo en forma tardía, determinó finalmente el informe forense de Medicina Legal.

gerjim@eltiempo.comREDACCIÓN JUSTICIA
TOMADO DE EL TIEMPO


He tomado este artículo del tiempo que me parece de gran interés que lo analicemos y puedan participar con sus opiniones, nos ayudara mucho en nuestras instituciones.

Para que la justicia llegara a imputar al medico este delito, debieron primero haber analizado cuidadosamente el caso y determinar que no fue evento adverso y segundo saber que hubo negligencia, aunque es absolutamente verídico que es un evento adverso, es un mito creer que los médicos no se equivocan y una falla inmensa castigar por ello, con esto se intimida al medico o a cualquier profesional de la salud a no reportar los eventos adversos que suceden en nuestras instituciones e impide el autoaprendizaje y los correctivos necesarios para que no vuelvan a suceder, por que el problema no es individual del medico, es de una organización asistencial desde la dirección hasta los profesionales asistenciales, los cuales deben trabajar en equipo para anticiparse a evitar los riesgos asistenciales.

Se debe analizar que la institución cumpla con los estándares de calidad establecidos en nuestra normatividad, como lo es el escenario asistencial respecto a las instalaciones, tecnología, referencia de pacientes, historia clínicas, guías clínicas basadas en evidencia científica, en especial las del manejo de la embarazada dada por el ministerio de salud (resolución 412), analizar los factores que influyen en los turnos nocturnos identificando sobrecarga de trabajo, fatiga sueño, identificar si la institución contaba con un programa de seguridad del paciente, si se realizo la identificación de los riesgos en cada servicio, si se le capacito al medico en que consistía un riesgo, un evento adverso, si se le dieron a conocer los riesgos del servicio y que este pudiera identificarlos y repórtalos, si hay una cultura de seguridad del paciente, una cultura del reporte, si la institución analiza y le hace seguimiento a los riesgos, si la institución genera planes de mejora, si la institución ha aplicado las buenas practicas de seguridad del paciente en cuanto a la atención del binomio madre e hijo, que además los estipula la circular conjunta 005 2012 y que la institución debió haberle dado cumplimiento este año.

Por tanto debemos cuestionar si este tipo de castigo lleva a que nuestras instituciones sean más responsables con la seguridad del paciente en la atención asistencial o al contrario se convierte en un obstáculo para el mejoramiento continuo. Podemos castigar a cuanto profesional de la salud cometa un evento adverso, pero si desconocemos en que consiste a la seguridad del paciente será imposible mejorar cada día, además el número de eventos adversos seguirá allí, como un enemigo silencioso sin quien lo reporte por el miedo al castigo.

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