Realizaron un estudio observacional prospectivo directo de la administración de medicamentos a 1523 niños dentro de un hospital pediátrico terciario de 340 camas en Sydney, Australia, estudio observacional directo de 298 enfermeras, que administraron 5140 dosis de medicación a 1523 pacientes, en nueve salas, en un hospital pediátrico. Para 3563 administraciones se ordenó una doble verificación. De ellos, 36 (1 · 0%) recibieron dobles controles independientes, 3296 (92 · 5%) cebados y 231 (6 · 5%) ningún control / doble control incompleto. Para 1577 administraciones, la doble verificación no era obligatoria, pero en 26 · 3% (n = 416) las enfermeras optaron por la doble verificación. Cuando se exigió la doble verificación, no hubo una asociación significativa entre la doble verificación y los MAE (OR 0 · 89 (0 · 65-1 · 21); p = 0 · 44), o la gravedad potencial del MAE (OR 0 · 86 (0 · 65-1 · 15); p = 0 · 31). Cuando la doble verificación no era obligatoria, pero se realizaba, era menos probable que ocurrieran MAE (OR 0 · 71 (0 · 54-0 · 95); p = 0 · 02) y tenían menor gravedad potencial (OR 0 · 75 (0 · 57-0 · 99); p = 0 · 04). Cada doble control tomó un promedio de 6 · 4 min (107 horas / 1000 administraciones).

Conclusiones El cumplimiento de la doble verificación obligatoria fue muy alto, pero rara vez independiente. La verificación doble preparada fue muy prevalente, pero en comparación con la verificación única no ofreció ningún beneficio en términos de reducción de errores o gravedad. Nuestros hallazgos plantean preguntas sobre si, cuándo y cómo las políticas de doble verificación brindan beneficios de seguridad y justifican las considerables inversiones de recursos requeridas en los entornos clínicos modernos.

Ves estudio completo:

https://qualitysafety.bmj.com/content/early/2020/08/17/bmjqs-2020-011473

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