Este estudio determino la frecuencia de las manipulaciones de la formulación de fármacos en la población de pacientes pediátricos hospitalizados y compararon los resultados con una población de pacientes adultos hospitalizados en paralelo.

Los medicamentos a menudo requieren manipulaciones para medir y administrar la dosis correcta para pacientes pediátricos. Estas manipulaciones plantean riesgos para la seguridad de los medicamentos.

Este estudio realizo observaciones en cuatro sitios con 1 día de recolección de datos por semana mediante un programa aleatorio durante 5 semanas. Se incluyeron todos los pacientes pediátricos hospitalizados en cada centro de estudio, así como un número equivalente de pedidos de medicamentos de pacientes adultos hospitalizados con niveles similares de atención. Se evaluó el porcentaje de pedidos de medicamentos que requirieron manipulación y se comparó entre pacientes pediátricos y adultos.

Entre los resultados se analizaron un total de 15.722 pedidos de medicamentos. Se requirió manipulación de la formulación del fármaco en 3925 (49,9%) de 7861 pedidos pediátricos frente a 1301 de 7861 pedidos de adultos (16,6%) ( P <0,05). Por servicio de pediatría, las manipulaciones de fármacos fueron las más solicitadas (71,5% de los pedidos) en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Las formas de dosificación más comunes que requirieron manipulación para los pacientes pediátricos fueron los líquidos orales (45,7% de los pedidos) y los medicamentos intravenosos (44,6% de los pedidos). Según la edad del paciente pediátrico, la manipulación de fármacos se requirió con mayor frecuencia en pacientes de 1 a 12 meses (69,8% de los pedidos).

Este estudio concluyo que la manipulación de la formulación de fármacos fue tres veces más común en la práctica hospitalaria pediátrica en comparación con la práctica hospitalaria de adultos en este estudio. Este estudio demostró una diferencia estadísticamente significativa en la prevalencia de la manipulación de formulaciones de medicamentos entre pacientes pediátricos y adultos. Referencia: Journal of Patient Safety

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