El elevado número de pacientes hospitalizados supuso una gran carga para los sistemas sanitarios, que han tenido que adaptar su capacidad de respuesta e infraestructura. Los hospitales que admiten pacientes con COVID-19 han practicado la cohorte de acuerdo con las recomendaciones de las sociedades profesionales de prevención y control de infecciones (CPI). La presión de colonización resultante en todo el hospital del SARS-CoV-2 es, por lo tanto, alta, lo que podría exponer a los trabajadores de la salud (TS) y a los pacientes sin COVID-19 a la transmisión y adquisición nosocomial del SARS-CoV-2.

Este estudio recopilo los informes publicados actuales sobre brotes nosocomiales del síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2 (SARS-CoV-2). realizó una revisión de la literatura narrativa utilizando las bases de datos de PubMed y Google Scholar hasta el 22 de julio de 2020, en busca de informes publicados actuales sobre brotes nosocomiales de SARS-CoV-2. Se analizaron publicaciones que evalúan el papel de los trabajadores de la salud (TS) en la transmisión y que evalúan las prácticas de manejo de brotes.

El hecho de que los trabajadores sanitarios puedan adquirir el SARS-CoV-2 en la comunidad, combinado con la práctica de que muchos hospitales admiten pacientes con COVID-19 y sin COVID-19 en los mismos sitios, produce una alta presión de colonización del SARS-CoV-2. en entornos hospitalarios, exponiendo tanto a los pacientes susceptibles como a los trabajadores sanitarios al riesgo de infección por SARS-CoV-2 asociada a la atención médica. Aunque las recomendaciones actuales destacan la importancia de la cohorte de pacientes con COVID-19, no siempre es posible aislarlos realmente de los pacientes susceptibles que no son COVID-19.

Este estudio pudo concluir que la pandemia de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19) ha supuesto una gran carga para los hospitales y los proveedores de atención médica en todo el mundo, lo que aumenta el riesgo de transmisión nosocomial y brotes a pacientes o residentes «no COVID», que representan la población de mayor riesgo en términos de mortalidad, así como de trabajadores sanitarios. Hasta la fecha, hay varios informes sobre brotes nosocomiales de SARS-CoV-2 y, aunque la tasa de ataque es variable, puede llegar al 60%, con una alta mortalidad. Actualmente, hay poca evidencia sobre la dinámica de transmisión, en particular utilizando la secuenciación genómica, y el papel de los trabajadores sanitarios en el inicio o amplificación de los brotes nosocomiales no está esclarecido. Ha habido un cambio de paradigma en las prácticas de manejo de los brotes respiratorios virales, que incluye pruebas generalizadas de pacientes (o residentes) y trabajadores sanitarios, incluidos los individuos asintomáticos.

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