Este estudio investigo el riesgo de infección del torrente sanguíneo (ITS) en la UCI en pacientes críticos con COVID-19 en comparación con pacientes sin COVID-19. Posteriormente, realizaron análisis secundarios para explicar los resultados observados.

También, realizaron un estudio de casos y cohortes emparejados, basado en datos recopilados prospectivamente de una gran cohorte de UCI en Francia. Los pacientes gravemente enfermos con COVID-19 los emparejaron con pacientes similares sin COVID-19. La ICU-BSI se definió por el inicio de la infección> 48 h después de la admisión en la UCI. Además, estimaron el efecto de COVID-19 sobre la probabilidad de desarrollar una ICU-BSI utilizando modelos de riesgos de su distribución proporcional.

Entre los resultados se encontró que, identificaron 321 pacientes con COVID-19 y 1029 controles elegibles en 6 UCI. Finalmente, 235 pacientes COVID-19 fueron emparejados con 235 pacientes no COVID-19.

En primer lugar, observaron 43 ICU-BSI, 35 (14,9%) en el grupo COVID-19 y 8 (3,4%) en el grupo sin COVID-19 (p ≤ 0,0001), respectivamente. Las ICU-BSI de los pacientes con COVID-19 fueron con mayor frecuencia de origen desconocido (47,4%).

En segundo lugar, los pacientes con COVID-19 tenían una mayor probabilidad de desarrollar ICU-BSI, especialmente después de 7 días de ingreso en la UCI. Usando modelos de riesgos de subdistribución proporcional, COVID-19 aumentó el riesgo diario de desarrollar ICU-BSI (sHR 4.50, IC 95% 1.82-11.16, p = 0.0012).

En tercer lugar, entre los pacientes con COVID-19 (n = 235), se detectó un riesgo significativamente mayor de ICU-BSI en pacientes que recibieron tocilizumab o anakinra (sHR 3.20, IC 95% 1.31-7.81, p = 0.011) pero no corticosteroides.

En cuarto lugar, entre los microorganismos detectados en ICU-BSI, CoNS y enterococos tendieron a observarse con mayor frecuencia en el grupo COVID-19. En el grupo de COVID-19, la fuente de infección se desconocía con mayor frecuencia. Entre las fuentes de infección desconocidas, observaron más bacterias que viven en el tracto digestivo en pacientes con COVID-19, mientras que CoNS se detectó con mayor frecuencia en pacientes sin COVID-19

En conclusión, utilizando datos multicéntricos recopilados de forma prospectiva, mostramos que el riesgo de ICU-BSI era más alto para los pacientes críticamente enfermos con COVID-19 que en los pacientes críticos sin COVID-19 después de siete días de estancia en la UCI.

Por último, los médicos deben tener especial cuidado con las ICU-BSI tardías en pacientes con COVID-19. Tocilizumab o anakinra pueden aumentar el riesgo de ICU-BSI.

Referencia: Buetti, N., Ruckly, S., de Montmollin, E. et al. COVID-19 aumentó el riesgo de infecciones del torrente sanguíneo adquiridas en la UCI: un estudio de cohortes de casos de la red multicéntrica OUTCOMEREA. Intensive Care Med 47, 180–187 (2021). https://doi.org/10.1007/s00134-021-06346-w.

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